Custodia Compartida

Lo ideal sería que en los juicios que versaran sobre divorcio o guarda y custodia los hijos comunes de la pareja que se separa no fueran parte activa en el proceso, pero en ocasiones los padres no consiguen ponerse de acuerdo sobre cuestiones que a la postre les atañen a aquéllos y no hay más remedio de interesar la exploración del menor.

En esencia la exploración del menor es un acto que forma parte del juicio por el cual el juez pregunta al menor sobre las cuestiones que le afecten y respecto de las cuales exista controversia entre sus progenitores. Lo habitual es consultarle respecto si prefiere que su custodia la tenga su padre, su madre o si prefiere una compartida. Vendría a ser como una prueba testifical, pero adaptada a su minoría de edad.

No obstante, sólo se prevé la exploración del menor en casos de divorcios o procedimientos de guarda y custodia contenciosos. Puede interesar la misma cualquiera de las partes personadas, e incluso el juez de oficio (aunque es raro que lo haga si nadie lo pide, ya que normalmente a los jueces no les hace mucha gracia que los niños tengan que verse en esta tesitura).

La Ley especifica que sólo se realizará esta prueba si el menor tiene más de 12 años o si tiene el juicio suficiente para declarar. Esta última posibilidad ha de entenderse de forma excepcional, ya que se entiende que con menos de 12 años los menores no tienen una percepción del todo realista sobre la situación que viven, y son fácilmente manipulables (máxime si se tiene en cuenta que quien le intenta influir en sus preferencias son nada menos que sus padres).

La Ley también indica que el trato que se le dispensa a los menores durante la exploración es siempre exquisito por parte de jueces y fiscales, los cuales tratan de que el menor no tenga conciencia de estar participando en un juicio, y no sienta la presión de saber que su decisión puede acabar desilusionando a uno de sus progenitores.

Suelen empezar las charlas hablando de generalidades, para luego preguntar por los estudios, por sus costumbres, por el tiempo que le dedica cada uno de sus padres, por si están más o menos apegados a la casa donde vivían, y poco a poco empiezan a hacerse una idea sobre lo que en realidad quiere el niño, incluso por encima de las presiones que sobre su decisión hayan realizado los padres.

La prueba de exploración del menor se suele hacer de dos maneras:
1) La primera opción es practicar esta prueba el mismo día del juicio. De ser así, una vez se desarrollan el resto de pruebas, abandonan todas las partes a excepción del juez y el fiscal la sala de vistas. Se trata de que no estén presentes ni los padres ni los abogados de estos, para evitar cohibir al niño.
2) La mayoría de jueces, en cambio, prefieren quedar con el niño en su oficina uno o dos días después de celebrarse el juicio. Por un lado se evitan alargar mucho el procedimiento (piénsese que de media suelen tener unos ocho o nueve juicios señalados el mismo día), y por otro evitan que el niño entre en la sala de vistas y en cambio se mantenga la charla en un lugar menos frío e impresionante.

De la conversación con el menor no se da traslado a las partes, a fin de que nadie le reproche al niño cualquier cosa que haya podido decir. Sí que suele reflejarse en la sentencia de divorcio o de guarda y custodia cuál es la voluntad del menor, a fin de respetarla -en la mayoría de ocasiones- en la sentencia. En este sentido, tengan claro que la decisión del niño será muy importante a la hora de que el juez se decante por cuestiones tan relevantes como la custodia.

Si te ha gustado, comparte, gracias:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies