Custodia Compartida

Qué ocurre cuando tenemos hermanos con un único progenitor común y el régimen de visitas a su favor no coincide entre ambos hermanos. ¿Se podría obligar de alguna manera a los distintos progenitores para que los hermanos pudiesen pasar el fin de semana juntos en compañía del progenitor común cuando les correspondiese estar con el mismo? ¿Qué tipo de procedimiento habría que interponer? ¿Sería posible solicitarlo a través de un único procedimiento de modificación de medidas?

Es evidente que, en principio y salvo prueba en contrario, se puede entender que el interés de los menores pasa por estar juntos los fines de semana que les corresponde al progenitor en común, a fin de compartir los tres juntos esos tiempos de ocio, pues, caso contrario, no estarían juntos los hermanos ningún fin de semana.

La solución a este problema, a nuestro entender, pasaría por plantear dos demandas de modificación de medidas, pues no se puede plantear la controversia en un solo procedimiento, sobre todo a raíz de la última reforma de la LEC que señala que la tramitación y decisión del proceso de modificación de medidas corresponde al juzgado que dictó las medidas iniciales que se pretenden modificar. Por lo tanto, cada juzgado que ha fijado las medidas respecto de cada uno de los hijos es el competente para tramitar y decidir dicha modificación. Cuestión distinta es que se pueda pedir posteriormente la acumulación de los mismos.

Otra vía posible, siempre y cuando se pueda acreditar que ese descuadre en el régimen de comunicaciones de los hermanos les impide estar juntos los fines de semana y, junto con su progenitor común, disfrutar de los tiempos de ocio durante esos fines de semana, que les supone un claro perjuicio y que va en contra del interés superior del menor, sería instar un procedimiento de jurisdicción voluntaria para que, sin perjudicar el derecho de cada uno de los padres a estar con sus hijos el mismo tiempo que fijan las respectivas sentencias pero en forma distinta, se produzca ese acoplamiento de las comunicaciones en fines de semana, tal vez con alguna compensación de algún día a favor de los progenitores no comunes (por ejemplo, establecer inicialmente dos fines de semana seguidos). Con ello se produciría un reajuste en la alternancia, que solucionaría el problema planteado.

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