Custodia Compartida

Aunque toda relación de pareja comienza con grandes expectativas, la convivencia y el día a día a veces merma las posibilidades de que perdure en el tiempo y, en algunos casos, el amor toca a su fin. 

 

Los expertos en relaciones sentimentales apuntan que las parejas tienen en la actualidad menos paciencia y que no son tan comprometidas como hace unos años. Algunos, incluso, puntualizan que las facilidades que aporta el (mal-llamado) «divorcio exprés» hacen un flaco favor a que las personas luchen por darse una segunda oportunidad y opten directamente por el «borrón y cuenta nueva».

 

Pero antes de dar este paso, las parejas deben tener en cuenta una serie de recomendaciones para no llevarse ninguna sorpresa.

 

En primer lugar: el abandono de hogar no existe. Nadie está obligado a vivir con alguien si no quiere. El abandono de hogar en realidad es un delito que consiste en no pagar una pensión de alimentos cuando estás obligado a ello por sentencia. Es decir, que si un cónyuge se va voluntariamente de casa, no implica que no tenga derecho a volver cuando quiera hasta que una sentencia judicial establezca cuál de los dos tiene derecho de uso de la vivienda. 

No se puede exigir a un cónyuge que se vaya de casa, hasta que no quiera irse voluntariamente o no lo establezca una resolución judicial.

 

Y, muy importante, los actos propios, puesto que todo lo que se haga se tendrá en cuenta en un juzgado en un procedimiento posterior de divorcio. Por ejemplo, si te vas de casa y sólo visitas a tus hijos una vez a la semana se entenderá que no puedes/quieres ejercer su custodia, salvo que esa situación venga provocada porque el otro progenitor no te deja verlos, en cuyo caso habrá que interponer una demanda de inmediato.

 

Respecto a asunto económico, si un matrimonio está casado en régimen de gananciales, todas las deudas y ganancias seguirán siendo gananciales, aunque exista una separación de hecho. 

«La pensión compensatoria, es decir, la que tiene que pagar un cónyuge a otro, y no a los menores, se calcula en el momento del divorcio. Si en ese momento la pareja lleva un tiempo separada de hecho, se entiende que la situación en la que se encuentre el cónyuge desfavorecido no está ocasionada por su matrimonio, sino por su nueva vida separada de su marido/mujer.

 

En materia de qué ocurre con los hijos, es falso que la custodia se da a las madres salvo que se demuestre que no son capaces de cuidar de sus hijos. La custodia se otorga al cuidador principal de los menores. Otra cosa es, que habitualmente esa figura es la materna, aunque cada vez menos.

 

Para calcular la pensión de alimentos se tienen en cuenta los ingresos de los progenitores y los gastos de los menores. Por ello, la pensión no es un porcentaje de los ingresos del pagador. Depende mucho de los gastos de los menores y fundamentalmente del colegio. La pensión de alimentos se fija, por tanto, conforme a los gastos que realmente tengan los menores, no los que a uno de los progenitores le gustaría que tuvieses. Por ejemplo: “van a un colegio público, pero yo siempre quise que fueran a uno privado”. La pensión se fija atendiendo a los gastos del colegio público, incluso cuando el pagador pudiera sufragar un privado.

 

Es importante destacar que mientras no haya una resolución judicial, no existe un derecho prevalente de un progenitor para decidir el tiempo que el otro puede permanecer con su hijo/os o para impedir el contacto con él/ellos. Si un progenitor se lleva a su hijo/os, por ejemplo a pasar un fin de semana fuera, el otro no puede oponerse, salvo que esté en paradero desconocido, en cuyo caso habría que interponer una denuncia.

 

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