Custodia Compartida

Los abogados desempeñamos una importante función preventiva de problemas. Al contrario de lo que comúnmente piensan algunas personas, los abogados estamos muy lejos de ser promotores de conflictos entre particulares o entre empresas.

Al contrario, el buen abogado es el que evita los enfrentamientos y desencuentros que de manera natural se producen a diario en la vida cotidiana.

La mayor satisfacción profesional que hay para un abogado es solucionar de manera amistosa un conflicto entre partes de la forma más beneficiosa para ambos, evitando litigios que suelen ser largos y costosos. Ciertamente también es una gran satisfacción que la Justicia dé la razón a nuestros clientes en una sentencia, cuando no hay más remedio que adentrarse en la vía judicial.

Es bueno acudir al abogado antes de que haya problemas o al inicio de los mismos, de la misma manera que vamos al médico para que nos haga un chequeo sin necesidad de que existan síntomas de sufrir una patología grave, o llevamos el coche al taller a que lo miren bien antes de que tenga una avería. La mayoría de las personas pedimos cita al médico de forma preventiva para cuidar nuestra salud o acudimos al oftalmólogo a que nos revise la vista.

Tener asesoramiento jurídico profesional preventivo comporta grandes ventajas. Los abogados somos los “abogados de cabecera” para los asuntos legales, aunque cada uno de nosotros solemos estar especializados en alguna materia jurídica concreta. Al primer signo de que se puede tener un contratiempo, es aconsejable consultar a un abogado.

Contratamos un seguro ante posibles riesgos que afectan a nuestra vivienda, nuestro coche y nuestra vida. Sin embargo no existe aún la cultura preventiva de protegernos ante problemas legales tan habituales como cuidar el patrimonio, revisar un contrato de trabajo, alquilar una vivienda, o aceptar las ofertas que nos plantean los bancos.

Lo que hacen muchas personas de manera habitual es acudir al abogado cuando sus problemas ya requieren una solución mucho más compleja y gravosa en todos los sentidos, o lo que es peor, cuando ya no tiene ninguna solución.

La abogacía preventiva puede ejercitarse en cualquier ámbito del derecho –derecho civil, derecho de familia, derecho mercantil, etc. –, e incluso puede ejercerse en aquellos casos que el problema ya ha surgido intentando encontrar una solución amistosa al conflicto que beneficie a todas las partes implicadas.

Con el post de hoy queremos transmitir el mensaje de que el abogado no solamente está para solucionar los problemas sino también para prevenirlos.

Más vale prevenir que curar dice el refrán y dicho refrán también es perfectamente aplicable al mundo de la abogacía.

 

 

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