Custodia Compartida

Existe una tendencia de vincular la mediación familiar a los casos de separaciones y divorcios, sobre todo si hay hijos, pero la mediación familiar alcanza otros aspectos, como regular (en el sentido de normalizar) relaciones entre hermanos, entre padres e hijos y con la familia extensa, algo fundamental teniendo en cuenta que este tipo de relaciones perduran en el tiempo, afecta a muchos sujetos y contienen muchas emociones.

La mediación familiar ofrece un espacio dónde poder sacar a relucir esas emociones: enfado, ira, frustración, y hacer una eficaz gestión del conflicto, razón por la que mejora la relación familiar, una no dejará de ser la madre de su esposo, y otra no dejará de ser la mujer elegida por su hijo para crear una familia, y no sólo eso, la salud de las partes también sale beneficiada ya que las tensiones emocionales acostumbran a tener un reflejo físico al ser somatizadas.

No obstante lo anterior, la principal baza que ofrece la mediación familiar es la confidencialidad.

En concreto, la actual legislación habla específicamente del “secreto profesional”, lo que obliga a un deber de sigilo que es el que garantiza que la parte (o el cliente) se abra al profesional y pueda obtener un servicio correcto.

La parte está en manos del profesional y si quiere una solución a su problema necesita transmitir información “secreta”, entendida como privada, personal, o no conocida por otras personas, y que de otro modo hubiera permanecido oculta a terceros.

Posiblemente las reacciones que vivimos no son fruto de una casualidad, sino el resultado de un camino en el que cada uno ha ido poniendo guijarros con la intención de minimizar el conflicto, no darle trascendencia o no involucrar a más personas, ese clásico tan nuestro de “dejarlo estar”, en lugar de hablar las situaciones que nos causan dolor o enfado.

Pese a esa obligación por parte del mediador, y de las partes de no revelar la información que salga durante las sesiones de mediación, conviene recordar que esta confidencialidad, pese a ser una protección especial, no es absoluta y admite una serie de límites que no implican su vulneración, y, por tanto, están exentas de responsabilidad.

Ante la posibilidad de dar una salida discreta a la situación creada y de al tiempo, solucionar el problema, ¿por qué no darle una oportunidad a la mediación familiar?

Si te ha gustado, comparte, gracias:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies