Custodia Compartida

En ocasiones, queremos cerrar puertas pero nuestro inconsciente deja una rendija abierta esperando que un golpe de viento pueda abrirla de nuevo. Sabemos que esa corriente que mantenemos en silencioso secreto es una esperanza que nos puede ayudar a encontrar sentido a lo vivido. Cuando eso ocurre, si la inercia se ha instalado como tope, se ha de ser valiente y uno debe colarse por la rendija para explorar que pasaría si no pusiéramos el cerrojo.

Solemos poner el foco en el otro esperando que se de cuenta de nuestra valía, venza sus miedos y aparque sus dudas, se deje llevar: viva el presente y no proyecte a largo plazo, madure y acepte que tras la etapa del enamoramiento surge una intimidad y complicidad especial, que abra los ojos y sea consciente de que nadie le puede ofrecer nuestro amor incondicional, lealtad, ni ser tan compatible al ser consciente que la emotividad que le falta puede aprenderla de uno y un largo etc.

Pero cuando se siente la necesidad de transmitir lo que pudo ser debe hacerse con un trabajo previo personal: de empatía para perdonar y, sobre todo, de resilencia habiendo aprendido del sufrimiento. Un duelo es un regalo. Es una ocasión perfecta para practicar desde la humildad el autoconomiento. Aceptarnos como somos e intentar sanear nuestras virtudes cuando se han convertido en la cara de nuestros defectos. Asumir que tenemos que dejar salir a todas y cada una de nuestras emociones y no dejarlas atascadas. Aunque resulte doloroso debemos sentir que somos responsables también de lo que fue: por no permitirnos mostrarnos vulnerables, aceptando por miedo, perdiéndonos en el otro o ignorando nuestra esencia, etc.

Cuando una relación se rompe y se interpone por una de las partes un procedimiento judicial siempre debería dejarse una rendija para reconducir al acuerdo. SI bien, no debemos permanecer inactivos esperando que la fuerza de la naturaleza realice nuestro trabajo. Debemos traspasar el umbral e imaginarnos el acuerdo aceptando las posiciones e intereses de cada uno desde el perdón y habiendo integrado la lección de que todo puede cambiar si empezamos por nosotros mismos. Deberíamos permitirnos trascender al mundo de las sombras para dar un poco de luz y que pueda permanecer la puerta abierta de par en par para refrescarnos con lo aprendido … sin ningún tipo de interés que no sea otro que el de crecer. Si verdaderamente hubo AMOR debemos ser capaces de transmutarlo aceptando y aceptándonos para que siga nutriéndonos y no robándonos la energía. Ese es el mejor ejemplo que podemos transmitir.

No sé a vosotros, pero a mi siempre me han parecido desoladoras y tristes casas, que antes estaban llenas de vida, con ventanas y puertas tapiadas.

 

Si te ha gustado, comparte, gracias:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies