Custodia Compartida

 

Cuando se produce la separación o el divorcio de los progenitores, el colegio se pregunta cómo resolver los conflictos que se llevan a las aulas tras el mismo.

El tipo de colegio (público, concertado o privado), las excursiones o las actividades extraescolares son decisiones de ambos progenitores. Tutorías por duplicado, autorizaciones firmadas por los dos progenitores o un informe sobre la bajada de notas como síntoma de que algo va mal en el régimen de visitas de unos padres separados. Recogidas en el colegio, avisos de fiebre, competiciones en fin de semana. Los divorcios han cambiado y complicado el trabajo de muchos colegios. En 2016, hubo 96.000 separaciones y la duración media de los matrimonios fue de 16 años. Con los niños en edad escolar obligatoria, eso significa que el colegio también es parte afectada en los divorcios.

 

¿Cómo puede influir en el colegio un divorcio envenenado?

 

A los juzgados llegan hasta quejas porque uno de los progenitores ha llenado las tardes de la custodia del otro de extraescolares. Hay jueces que pierden la paciencia.

 

Sin acuerdo, las víctimas son los niños y el trabajo extra cae en muchos centros. Se pueden quedar sin excursiones, sin extraescolares o sin un cambio de colegio como alguno de los progenitores sólo tenga en la cabeza fastidiar. Ahora los colegios se andan con mucho cuidado, años después de que empezaran a brotar los problemas y verse inmersos en dinámicas judiciales.

 

Dos casos reales:

1.- Una madre que tiene la custodia de sus dos hijos decide mudarse de casa, lejos del colegio de los menores pero al lado del mar. Al padre de los niños le pareció mal, porque él sí vivía cerca del centro escolar. Asunto zanjado: los niños no se cambian de centro escolar. La madre podría haber acudido al juez y que se escuchara a los dos progenitores, pero prefirió no meter a los niños en ese lío.

2.- Una madre tuvo que cambiar a los niños del colegio privado porque el padre se negó a seguir pagando a medias la matrícula. La madre era la que pagaba las extraescolares y las tardes que los menores estaban con el padre, no acudían a las extraescolares.

 

No hay duda en que la elección del colegio es cosa de los dos progenitores y, por eso, ahora, se exigen dos firmas en cualquier tramitación escolar, hasta de reserva de matrícula, si no existe autorización judicial para la elección o el cambio de colegio. Las actividades fuera del horario escolar tienen que ser consensuadas y pagadas por ambos si en el convenio no se establece otra cosa, porque se considera un gasto extra, aunque, en el caso de que uno se niegue, las puede pagar un solo progenitor.

 

Las dudas de los profesores llegan incluso a la elección de la asignatura de religión o valores éticos, cuestiones relacionadas con el aseo de los niños o con el material o problemas sobre la recogida de los menores a la salida del colegio. 

 

Lo peor es cuando se está en un limbo legal que puede durar hasta cuatro meses, desde que se toma la decisión de la separación hasta que hay un convenio. Ahí se pueden vivir situaciones difíciles. Se puede dejar de llevar a los niños a la guardería y no saber a cuál la han podido cambiar o que se presente uno de los dos a recoger al menor sin que el otro progenitor lo sepa.

 

Afortunadamente, según estadísticas, el 75% de los divorcios se alcanza por mutuo acuerdo y eso que la mediación sigue siendo una asignatura pendiente a la que se llega sólo con el boca a boca.

 

Desde el despacho creemos firmemente en la mediación porque el punto de vista de un tercero puede limar diferencias.

 

El tono de lo que va a ser la custodia lo marcan los primeros días de la decisión de separarse o divorciarse. 

 

Sobre las tutorías y las comunicaciones, el colegio debe garantizar que los dos tengan acceso, aunque sea de forma individualizada, aunque eso suponga más trabajo. Las notas, los calendarios, las excursiones, los cambios de horario, cualquier documentación de ese tipo, será doble. También es más esfuerzo para los niños porque todo lo que requiera de una firma de progenitor en caso de separación tiene que ser doble, o sea, llevar el papel de una casa a otra. Y, puestos a no estar de acuerdo, los hay que no autorizan el uso de imágenes de sus hijos por parte del colegio, mientras el otro progenitor sí lo hace. Esas diferencias pueden acabar en un juez y, como decimos, los hay que pierden la paciencia.

 

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