Custodia Compartida

La custodia compartida es un sistema de custodia que permite que ambos padres tengan una cantidad igual, o casi igual, de tiempo de crianza con sus hijos, así como una igualdad en las responsabilidades propias de la misma en todos los órdenes. La custodia compartida no implica que el reparto de tiempo del menor sea por mitades con ambos progenitores.

La presunción de que la custodia compartida es la mejor para los menores siempre ha sido comprobada como real salvo en los casos en los que existe una evidencia clara y convincente de abuso, negligencia o cualquier otra circunstancia que ponga a los menores en peligro inmediato.

No obstante, se están creando muchos mitos y leyendas negras en torno a la custodia compartida, conforme avanza la exigencia social de su establecimiento por defecto en las leyes de todos estos países.

Y no sólo mitos, sino que se están usando argumentos falsos. Aquí alguno de ellos:

 

1º “Los padres quieren la custodia compartida para no tener que pagar la pensión”

Tanto en custodia compartida como en individual, los gastos de los menores son abonados en atención a los ingresos de los progenitores. Es decir, si un progenitor ingresa el doble que el otro, el que ingresa más abonará un tanto por ciento más elevado de los gastos del menor que el que ingresa menos.

En la custodia compartida se suele abrir una cuenta corriente a nombre de ambos progenitores y/o del menor para domiciliar en la misma todos los gastos fijos del menor. Ambos progenitores, ingresaran la misma cantidad o no, según los ingresos que tengan, para poder sufragar todos los gastos.

Pongamos dos ejemplos:

  • Un progenitor (A) ingresa 2.000€; el otro progenitor (B) ingresa 4.000€. Los gastos del menor son 600€. El progenitor A aportará, en números redondos, 200€ en la cuenta corriente, mientras que el progenitor B aportará 400€.
  • Ambos progenitores ingresan 2.000€; los gastos del menos son 500€. Ambos progenitores ingresarán 250€ en la cuenta corriente.

 

2º “No es posible una “talla única” de custodia compartida. Debe ser un traje a medida”

No todas las custodias compartidas son iguales.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y del Consejo General del Poder Judicial nos dicen que ya existe esta talla única, pero para la custodia individual, no en la custodia compartida.

En el caso de la custodia individual, el régimen estándar es: fines de semana alternos para el progenitor que no tiene la guarda más una o dos tardes intersemanales y mitad de vacaciones.

Los más común, también recogido en diferentes estudios de custodia compartida, son los diferentes modelos de custodia compartida, en los que siempre se podrán introducir variables en atención a cada caso:

  • De 0 a 3 años: 1,1,1,1,3. Esto es, el niño está Lunes y Martes con un progenitor; Miércoles y Jueves con el otro, y fines de semana alternos. En vacaciones, se someten a no más de una o dos semanas separados de cada progenitor.
  • De 3 a 14 o más años: se recomienda por semanas alternas de viernes a viernes con cada progenitor y mitad de vacaciones.

Con cada custodia compartida se puede partir de estos modelos “recomendados como los más beneficiosos” y adaptarlos a cada realidad familiar.

 

3º “Los niños necesitan la estabilidad de una casa”

Los niños necesitan la estabilidad en sus vidas, pero esa estabilidad no consiste en vivir en exclusiva en una casa o un lugar. Hay muchas familiar que tienen segundas residencias y los menores las consideran sus casas.

Todos los estudios nos recuerdan que lo que más desestabiliza a un niño es la pérdida o marginación de un progenitor que anteriormente había sido una parte importante de su vida, o que, estando ahí, es marginado y crece sin ese progenitor.

La custodia compartida permite que ambas relaciones parentales entre padres/madres e hijos permanezcan intactas. Importa poco el lugar donde estas se desarrollan, ya que a los niños los llevamos al parque de paseo, o a casa de los abuelos, a la guardería, etc. Lo importante es tener a alguien que les dé seguridad en sus apegos.

Además, no debemos criticar sino comprender, que un progenitor trabajador deba buscar ayuda de los abuelos, o de terceras personas, o de aulas matinales o vespertinas, o de actividades extra escolares de los niños, porque no tiene tiempo para ser un “súper papá o súper mama todo el tiempo”.

No obstante, sí hay que tener presente que, si el otro progenitor está disponible cuando el que le toca estar con el menor no puede, ése debe tener preferencia antes que terceros.

 

4º “Los niños maleta de la custodia compartida”

Cuando un niño debe ir de un lado para otro para que su padre lo visite en los tiempos del “régimen de visitas” de la guarda y custodia individual, el niño debe ir con la maleta para arriba y para abajo, ser recogido, ser llevado, ser devuelto, etc. Una semana tras otra.

Si el niño crece en custodia compartida en dos hogares de forma equilibrada y previsible, producimos en los niños más seguridad y estabilidad, porque ya sabe que tiene la casa de papá y la casa de mamá. O, de sus dos papás o dos mamás.

 

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